¿Cuanto más podrías cargar en tu viaje? Queriendo llevar contigo desde la seguridad de tus decisiones, hasta la certeza de tus acciones. Hay muchos empeñados en facturar hasta el último detalle, hasta la última de sus posesiones, en cada recodo del camino, en cada cruce de caminos con el que se tropiezan.
Yo, sin embargo, siempre traté de que mis alforjas viajaran livianas del peso de mis posesiones mundanas. Entregando a cada ser que quisiera gozar con la unión de nuestras almas, todo aquello que sin entrar en mis maletas, llevo siempre encima, para regalar a modo de amor, sencillez, ternura, abrazos, pasión, risas, comprensión, caricias, miradas, palabras… yo, entregado siempre por entero.
Hay quien no quiso, no aceptó, o simplemente no le fueron suficiente mis humildes posesiones. Una vida entera facturada y hecha de nuevo a medida sólo por amor. Así soy yo, no cambiaré, no quiero.
Todo es lastre.
El lastre de la vida
¿Miedo? Para qué…

