Escrito el 16 Aug, 2010

Maligna

Como en días oscuros, llenos de una triste melancolía que no se desprende ni a cuchilladas. Son visitas a traición, furtivas y mal intencionadas. Sé que no desprendes hacia mi deseos de venganza, y lo sé porque mi cuerpo vuela hoy sobre todo lo que pudiera anclarle a cualquier desgracia. Hoy desprendo esperanzas y sueños acuñados de nuevo, predispuestos a la felicidad, a un disparo certero que atraviese mi pecho después de haberlo hecho con el de su dueña. Pinto mi imagen cada mañana con colores fuertes, vivos, calmados, tranquilos y risueños. Todos dispuestos en una paleta prestada, en la que esta vida me tocó vivir. Y aun regresando no consigues sino rellenar de ideas el hueco, el puesto de trabajo de musa, al que hoy tengo puesto el cartel de “puesto vacante”. Pasando entrevistas, concertadas y sin concertar.

Maligna, bruja maravillosa de infinitos tirabuzones que se alargan por las noches para tentar mi estabilidad recién estrenada. Me haces más fuerte con cada intento, más preparado y más sonriente ante el amanecer bello que descubrí justo en el ocaso, cuando cerraste la puerta del día de mi marcha. Por no tener, ya no tengo ni el mismo alma que conoció tu vida, ni el mismo tacto que tuviste a placer, a borbotones. Guardadito queda, dispuesto al enjambre de ojos verdes, azules, marrones o de cualquier color puro, que se quiera acercar al olor del contacto de mi piel y la suya.

Escrito el 14 Jul, 2010

Ya no me engañas

Los ojos de mi Ángel

Los ojos de mi Ángel

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Escrito el 9 Jul, 2010

Son tus imágenes

Las miro. Una y otra vez caigo en el mismo agujero. Las miro tan de cerca que quisiera que con ello sintieras que lo hago, pero no es así. Fijo mis pupilas en la imagen de las tuyas y como en una película pasan a mi alrededor tantas sensaciones como caricias nos regalamos.

Sé que el frío se instaló entre tu lado de la cama y el mío. Que la distancia cambió a millones de años luz, pero sigo mirando, sigo, seguiré, como el que mira una estrella y piensa que de tan lejos que se encuentra, será en otras vidas cuando me toque estar cerca.

No sé cuando volveré a caer. Quizás cuando encuentre otra imagen tuya olvidada en uno de los rincones de mi ordenador, el que he barrido una y otra vez de arriba a abajo para no caer más, para no mirarte más, para no escribir más…