Conjeturas

y alguna blasfemia que otra

Te espero

Sabes que te espero. Sabes que siempre lo he hecho, todas nuestras vidas. Marco con lápiz los días que restan para tu llamada, los amaneceres que aun me quedan descubierto al frío de tu ausencia. Sin darme cuenta los voy acumulando en una caja para mis temores, y así los mando al olvido, mientras me dispongo una noche más a besarte en la frente antes de gritar un te quiero sin separar mis labios.

Así te espero, así te aguardo mientras escucho una y otra vez las voces que grabaste en mi memoria. Aquellas dulces palabras… ¡Quiero decirte que te amo! ¡Pero yo quiero verte ya! Y mis respuestas buscando tu calma, tu tranquilidad, que en ti calara la seguridad de que el que te escribe, te ama como no lo hizo jamás, y lo que es aun más cierto, como jamás será capaz siquiera de imaginar amar a alguien.

Porque te tengo viva en mis letras, feliz en mis pensamientos, y desnuda en mis pasiones. Por eso no abandono, no decaigo, aunque el camino de tu silencio sea el más duro entuerto en el que me vi nunca envuelto.

Jamás podría decirse que he vuelto, porque jamás puse un pie lejos de tus besos. Esos que atesoro para cobrarlos en esta o en la vida que el universo me tenga reservada para gozarte cada milésima de segundo. Besos que no regalo, porque tienen dueña, porque son tuyos, yo no los quiero.

Algo de tiempo

Una llamada. Una voz para calmar un río de dudas. Una contestación para regresar del sueño tornado en duelo.

Siempre reinarás

Cuando hay canciones que lo dicen todo. Cuando las palabras vuelven como el eco, aunque estés en un desierto inmenso. Sobran ellas y todo ser humano alrededor…

No hay manera…

Aunque tú no lo sepas

Aunque lo ignores, escribo canciones mientras imagino que te las susurro al oído. Aunque te pase desapercibido, escucho canciones y todas hablan de ti. Qué dulce tortura esta en la que lamerse las heridas resulta adictivo, necesario para ese amor medio muerto, que aun pernocta en lo más profundo. Tú, sin saber, sin ser consciente, y yo muriendo tras haber puesto entre nosotros un muro invisible. Un muro que haga de salvavidas, de lienzo para pintar lo que imaginé, lo que aun imagino que harás tras él. Reír emocionada con una de mis frases, llamarme ansiosa de madrugada, o llorar desconsolada por no poder encontrarme.

Aunque tú no lo sepas, te sigo amando, con más fuerza si cabe, con locura desatada, esa que me hace amar a un fantasma, esa que me hace verte en todas ellas cuando las beso, cuando les sonrío inmóvil, creyendo haberte sonreído. Sí, hago todo esto, aunque tú no lo sepas.

Gracias tocayo.

Canción incompleta

Abismo

Abismo

¿Recuerdas aquellos acordes? Quise que completaras mi canción, y no lo hiciste. La dejaste sin rostros, sin forma, sin colores. Pero lo cierto es que sigue hoy más viva que nunca, con su esencia despierta, con su alma entera, dispuesta a reaccionar.

Es como si ella siguiera mis pasos y hubiera congelado el reloj justo en el momento en el que me despreciaste. Y ahí seguimos los dos, ella y yo. Yo la escucho una y otra vez, para calmar mi sed de melancolía, de besos que ya no tengo, de risas que ya no escucho. Cuando ella sonaba joven, alegre, yo ardía en deseos por llegar una vez más a tu presencia. Ahora, congelados los dos, viajo sólo al momento en el que, a modo de broma macabra, metiste tu linda mano en mi pecho, cogiste mi corazón, y lo lanzaste al suelo con fuerza.

Mi ser es así, convive con la fuerza de mi energía, y los rincones donde vuelvo para recordar que un día, me hiciste el hombre más feliz del universo. Por eso sigue incompleta, como el camino que zanjaste, dejándolo cortado en un precipicio sin fondo, en el que aun caigo, escuchando nuestra canción incompleta.

Mala

Mala

Mala

1. adj. Que carece de la bondad que debe tener según su naturaleza o destino.

Prefiero mil veces haber sido lo contrario a ti, a tu ser, a tu persona. No hay en mis adentros resquicio alguno de remordimiento o resentimiento. La culpa se alió con tu paranoia, y tu verdadero semblante, oculto para ese supuesto dominio, tuvo que verse forzado a lucir a la luz del día.

Yo te quise, a manos llenas, a besos transparentes, sin páginas escritas con mentiras, con maldades. Ser oscuro, perverso y mal intencionado. Jamás serás capaz de amar como el ser humano lo hace, porque sólo tienes de éste el aspecto. Un delicioso y precioso envoltorio, que deseé, que poseí, sin alma, sin ser.

Aleja tus pensamientos de mí, de mi energía, que por mucho que lo intentes, tus negras intenciones pasan a kilómetros de mí.

Briznas

Embobado

Embobado

Embobado, casi parando el tiempo, aunque fuese en mi cerebro, en mi particular relato de los hechos. Son momentos, pequeñas briznas de tiempo que se vienen de vez en cuando para no sé qué propósito. Y allí estás, en esas briznas, en esos lapsos de tiempo. Riendo como nunca, tan lejos como siempre. Pero me importa poco, nada. Ya se pudiera caer el mundo a pedazos, que yo seguiría parado en cualquier lugar, con mi pequeña brizna, con mi pequeño lapso.

Una llamada sin contestar, un mensaje sin escuchar ¿Para qué? Si lo que quiero decir y escuchar está en mis queridos momentos de paro, de sosiego, de aliento. Prefiero vivir mil veces en ellos, que escuchar la realidad fría de tu voz, a la que no puedo contestar, por mucho que quisiera. Así que sigo navegando sin mascarón de proa, con mi luna verde por guía, iluminado por ella y las estrellas que la rodean.

En cada brizna, en cada lapso, embobado, contigo.

El silencio

El silencio, se hace largo.
Y me voy haciendo cargo
de que sigo…
obstinado en mi error.

- Juan Perro -

Lo sé

¿Me lees? Sí, estoy hablando contigo. No hay nadie más aquí. Sé que te asomas a mi ventana y observas sin decir nada ¿Crees que no lo sé? Has sido mi bruja de cabecera, y recuerdo tus miradas, las siento, aunque yo no esté de frente, aunque ya no me gire para verte.

Recuerda, lo sé.

De viaje

Montado en mi luna

Montado en mi luna

Salí hace unos días de viaje. Un viaje maravilloso, lleno de estrellas bellísimas que me hablan desde entonces. Dejé por un momento mi luna verde, para observarla desde el infinito, desde la calma que me brinda la distancia. Y hoy, aquí me encuentro, de viaje sin rumbo, pero con meta conocida. El lugar inundado de paz, de esa tranquilidad ansiada que ahora simplemente me llega a fogonazos débiles. Quizás estas estrellas que hoy me hacen sonreír, hincharme de pasiones imaginadas y eternas. Quizás en ellas esté la solución a esta luna vagabunda que hoy no encuentra su órbita.