El loco que habla con la luna
Cuando al sol le faltan fuerzas. Cuando el sol ya no calienta, dejando de calentar el alma. Es ese momento cuando más enamorado de la luna me siento. Enamorado de sus miles de perfiles, de sus apasionadas apariciones a pleno día, como despreciando las leyes de esa misma naturaleza de la que es parte. Está allí, dispuesta a encontrarse con él. Ese sol que la busca desde el alba hasta el anochecer, y que sabe que si se rindiera, dejaría pasar esas miradas de frente a ella, esas sonrisas llenas de complicidad, esos besos de pasión sin ni siquiera rozarse.
Me enamoro de ti cada noche. Porque te veo ahí, la misma de siempre, pero única como ninguna. Tan resplandeciente, que ocurra lo que ocurra en este mundo, simplemente alzando la vista logro calmar mis mares de dudas, mis ansiedades. Y me lleno de esperanza cada vez que sonrío y te grito – ¡Guapa! – mientras todos miran al loco que habla con la luna.




