Ahora ya nada de eso es importante

Todo lo que quiero que no sepas está escrito en una carta,
y la carta está enterrada en el centro de la Tierra.
Nunca quise hacerlo, pero todo lo que tengo es mi deseo de estar dentro de agujeros, y a la vez tocar el cielo con la punta de los dedos.

Y tendrás que venir a buscarme…
¿A dónde vas? ¿a dónde vas?
Toda la vida esperándote

Yo ya se que no eres alguien que provoque indiferencia, pero no tengo paciencia, y ahora mismo quiero estar en otra parte.
Ha caído ya el telón y no me queda munición,
solo una extraña sensación, de haber perdido el tiempo hurgando en tu cajón
y llamando tu atención.

Y tendrás que venir a buscarme…
¿A dónde vas? ¿a dónde vas?
Toda la vida esperándote

Debería estar ardiendo en el centro del incendio,
debería estar rodeado de seis leones hambrientos.
Debería ser el árbol que se parte con el rayo, que se envía desde el cielo.
Debería estar ardiendo, debería darme cuenta de lo que tengo delante.
Deberían remplazarme aunque fuera por un instante.
Debería haberte dicho que tengo ganas de matarte.
Debería tantas cosas… pero ahora ya nada de eso es importante.

Cyrano

A tus pequeños oídos

…y mi corazón es muy grande en tanto que tu oído es pequeño.

Cyrano.

Desde la “distancia”

Desde esta distancia auto impuesta. Desde el miedo al frío de una mañana sin tus palabras, me es imposible no gritar para que mis palabras te lleguen con el viento. Estoy contigo, a tu lado, respirándote muy cerca, tanto como deseo, tanto como deseas. Y no voy a dar ánimos a quien no los necesita, porque es ejemplo de ánimo. O sí, mil perdones, aun así, aunque seas ejemplo, sé que el ánimo jamás está de más. Por eso ánimo valiente, te pienso en “nuestra distancia”.

Aquí tienes mi mano

Aquí tienes mi mano

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