Author: Enrique

Todas las noches

Todas las noches olvido que no estás. Aveces hablamos, otras vuelves a subir tu pierna sobre la mía, mientras ves terminar cualquier revienta cerebros en la TV, y yo ya voy por el segundo sueño. Todas las noches olvido que te olvidé, y los sueños se tornan pesadillas siempre al amanecer.

Estoy seguro

Puedo estar seguro de muchas cosas esta noche.

De que la quiero, de que mi alma la echa de menos sabiendo que mis raíles van ya en otro sentido, con otra dirección.

De que lo que hice esta noche tiene un valor incalculable, para él, y para mí. No es mejor o peor, más bueno o más malo el que ayuda estando en la cúspide, pero yo me armé de fuerzas esta noche y fui a rescatar a mi hermano, que estando al comienzo del ocaso de su vida, no entiende el por qué de tanta desgracia.

De que el día que te escribí entraron mariposas blancas en mi vida. Cada una de ellas un ángel diminuto lleno de golpes de efecto para hacerme levantar del suelo en el que aun ando gateando noqueado por el golpe.

De que si estuviese limpio, me dejaría embarrar por completo con tus despertares, con el calor de la punta de tus finos dedos. Y es que debajo de esta corriente de agua, noto como la presión va desprendiendo los pedazos, y me voy quedando quieto, hasta que limpio y desnudo de cualquier duda, sepa ofrecer, agradecer a una mujer como tú, con mayúsculas, el simple hecho de aparecer en mis días a modo de ejemplo de valentía.

De que tu cuerpo me estremece, me desborda y me sana. Puesta de espaldas o de frente, con tu lindo trasero sobre mis caderas, o empujado por ellas en el afán de llevarte hasta donde nadie te llevó.

De muchas cosas soy consciente, de las justas y necesarias para darme cuenta de lo que tengo delante, a ti.

En mi entorno natural
En mi entorno natural

Entorno natural

Me dedico a esto de la Internet… Pero en cuanto mis pies pisan unas tablas, amigo mío, soy otro. Enrique se queda abajo mientras yo disfruto de lo que me nace, de cada rincón de cualquier escenario.

Ayer se unieron muchas cosas; las ganas, la nostalgia, las penas, los recuerdos, las risas, las cervezas. Faltaron, algunos, y algunas, aunque entre esas “algunas” esté el motivo de muchas de las penas de las que ayer se hablaron por mi parte.

Aluvión de sensaciones, de rabia, todo en un torrente de voz que, sinceramente, y dada mi situación, no sé de dónde leches salía. Gracias Mingui, por lo de ayer, por lo de hace ocho años, por estar. Y mano a mano, codo con codo saldremos a darle su merecido al que esté escribiendo estos renglones torcidos para nosotros dos. Te quiero nen.

Palacios_nazaríes

Clavos

Todo son clavos para este ataúd enorme.
Hace días que le primavera regresó,
he visto florecer capullos
acariciados por mis manos.

Ni los días de tormenta
ni las brasas que dejaste.
Acuarelas en colores tristes
perfiladas a carboncillo.

Es el humo el que te trae,
a tu olor, a ti a mis sueños.
Ese humo intenso delante del espejo,
con tu reflejo partido en pedazos.

Un clavo más para echar el cierre.
Uno más que lo constate, que lo certifique.
Tú, volando hacia el sur,
y yo, soñando aun despierto.

Tuve un día la sensación de haberte sacado,
y conocí en sus manos de nuevo
esta cruda verdad, cruda e incierta.
A ella le debo el descanso.

Tierra de reyes Nazaríes.
Ojos de gata despierta,
y un calor que aun me llena
cuando un clavo como éste se presenta.

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