Palabras de luna

La luna me contempla, igual que a millones de seres en esta noche casi otoñal. Me susurra nombres al oído pero uno resuena más que ningún otro. Un nombre de fe, de magia, completo en sí mismo y lleno de llanuras de paz y sosiego cada vez que lo escucho.

La luna es la misma, su séquito también. Reflexiono a duras penas sobre esto; prefiero juntar sílabas y reconocer aquel nombre. Me acuesto así tranquilo fantaseando, imaginando los centímetros de distancia que sé que están ahí en mi cama, a los que quiero volver a tomar medida.

Hoy la luna está llena, parece hablarme, hablarte, y quiero que te lleven estas y todas las palabras que siguen brotando como si tal cosa, con destino y dirección, con destinataria y poseedora, la de aquel nombre sin componer porque ya está compuesto.

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