Archive: December 2012

Nuestro puente

¿Existe un puente entre los dos?
Espero, deseo, siento y anhelo su existencia.

¿Estarás sintiendo esto mismo que siento yo, motivo y provocación para estas palabras?
No hago otra cosa que desear que me sientas.

¿De dónde sale esta bendita locura?
Desde la nada, desde la inmensidad de un sentimiento tan puro como el primer amanecer de los tiempos.

¿A quién puedo preguntar por tus días, por tus noches?
Le pregunto a él, a mi corazón, por miedo a otra respuesta que no sea la que necesito.

¿Cuánto más nos haría falta para saltar el miedo y romper nuestras cadenas?
Poco, nada, tu presencia, tus labios…

Cuando tú me llamas

Los labios de la noche se fundieron con los míos, para curar mi pobre corazón, que está partido.

La luna Luna que tú me pidas, la lunita te daré. Estrellitas del cielo para tu pelo, y para mi sed… Y para mi sed tus labios, terciopelo, fuego y miel.

De caramelo, tus labios de caramelo. Y los míos para probar la dulzura de tus besos ¡Ay tus labios, tus labios, tus labios de caramelo!

Aunque no vivo en Granda, yo siento la Alhambra. Mucho más siento estar fuera cuando tú me llamas.

Yo siento la Alhambra, Mucho más siento estar fuera cuando tú me llamas.

Cuando tú me llamas.

Pensamientos de alcoba

Mi nuevo rincón

Mi nuevo rincón

Esta mañana desperté tranquilo. Mientras bostezaba reparé en un pequeño rincón de mi alcoba. No lo había visto nunca antes. Parecía haber descubierto que mis paredes no marcan el fin, sino lo desconocido, y aquel pequeño rincón en mi alcoba, recién descubierto, era prueba de ello.

Me calcé las zapatillas y di tres pasos hacia él. Me encontré a gusto, sorprendido por la sensación. La música sonaba allí muy diferente, invadía mi anterior espacio. Aun ignoro el motivo, pero me di cuenta de que sonreía. Que no me hacía falta disfrazarme de nada para sentirme como en casa.

Qué lindo es despertar y descubrir un nuevo rincón en tu alcoba. Ahora sólo espero que mañana siga ahí, para volver a él, sentarme tranquilo a sonreír, y arreglar el mundo en un par de pensamientos.

Has de ser…

Has de ser…

Has de ser…

En tu rostro debe aparecer la ternura. Esa que despierte en mí el deseo, la curiosidad, el anhelo de tu roce, el miedo a tu ausencia.

Tus manos han de estar curtidas con las palabras del esfuerzo, con la calma del sanador y con el ansia del dependiente.

Ha de ser tu cuerpo la cuna en la que refugiarme a llorar cuando el mundo no me enseñe su cara más amable. El catre para mis necesidades e instintos más bajos, en los que encuentre los tuyos, asombrado por su fulgor.

Has de ser como ese soplo de aire fresco al abrir la ventana después del sexo. Inquieta, tolerante y amarga, juguetona y voraz. Son tantas, y tan pocas… que me bastará con observarte parpadear mientras pides otra copa de vino, para darme cuenta de que no sólo reúnes a mis anhelos, sino que a ellos añades tantas y tantas cosas, que no me bastarían ni mil vidas para poder compensarte, para poder amarte.