Archive: August 2012

Imperfecto

Lluvia

Lluvia

Dicen que la curiosidad mató al gato. Y lo cierto es que yo debo de serlo, gato, y con muchas más vidas de las que cuenta la leyenda. Porque no han sido siete, sino muchas más las veces en las que me mató la curiosidad, aunque por suerte, siempre caigo de pié, y vivo, más vivo que nunca.

Te has asomado a la ventana de nuevo, y yo te he visto desde la calle mientras apuraba un cigarrillo. No supe que reacción sería la adecuada, así que simplemente te sonreí, como dándote de nuevo los buenos días. Esta vez no estábamos tan cerca, no hacía pocas horas desde la última vez que nos amamos, pero sentí en una fracción de segundo, aquella tranquilidad que me daba el contemplarte de nuevo viva, y a mi lado.

No son kilómetros los que nos separan, sino océanos de incertidumbre, miedos y reparos. Reproches hechos en una vida terrenal que nos llevó del amor al odio en lo que se tardan en recorrer mil once kilómetros.

Todo preciosa, todo a su debido tiempo, incluso tus enigmas o mis palabras ¿Sabes? Esta bendita vida es un círculo infinito, en el que un extremo no es más que el comienzo del otro. Por eso cuando te odié, lo hacía porque te amaba, y cuando te amaba, lo hacía porque quise odiarte. Sólo importó lo que desprendíamos al juntar nuestros labios. Aquel mundo parado mientras tú yo, abríamos un hueco en el universo para, durante sólo unos segundos enseñar al mundo el significado del ser único, imperfecto.

Besos.

Mientras exista la vida

Lo tenía todo. Era tan dulce como la miel sobre la punta de la lengua. Era como fuego intenso cuando me amaba. Lo era todo. Era capaz de guiarme al cielo a golpe de cadera, cabalgando como si del fin del mundo se tratase. Aun recuerdo esas lágrimas de placer que brotaban de sus lindos ojos verdes nada más yacer extasiada, ansiosa por poseerme de nuevo.

Aun llevo la marca de sus dientes en mi pecho, aunque nadie pueda verla. Atravesé años de pasión en uno sólo de sus empujes, de sus deseos. Me hizo amarla del derecho, del revés, a ciegas y a la luz cegadora del primer sol. Éramos uno, bastábamos los dos desnudos frente a frente para desaparecer del mundo, de la historia de la humanidad.

“Disfruta”… Me decía, como si aquella tormenta que erizaba mi piel no fuese aun bastante para ello. Y lo hice tanto, tanto tanto, que rompí grilletes, cadenas y ataduras para morir cualquier día sobre su pecho desnudo. Sin aliento, tembloroso, con los ojos cerrados, apretados por el placer que aun recorría mi cuerpo, y que lo seguiría haciendo, ya que su sed de mí parecía no tener desplante, no terminar nunca. Y mientras yo intentaba bajar de las nubes a las que me acababa de subir de un golpe, ella jugaba entre mis piernas con su boca inquieta. Haciendo malabares con sus labios, diabluras con su lengua… Fue la única que sin darme descanso alguno, volvía una y otra vez a por más, y más, agotando los segundos regalados en el paraíso.

Hoy no está, se marchó incluso de su propia vida. No quiso recoger nada, simplemente se marchó. Y me dejó sediento, sintiendo la abstinencia para siempre de unos días, que serán eternos, mientras exista la vida.

Placer

Placer

Saber esperar

Dicen que es de sabios, y así lo creo, el saber aguardar ese momento preciso en el que todo fluye delante de uno mismo. Y aunque no se deba suponer, supongo que el secreto, la maña de toda decisión se esconde tras un montón de candados. Ojalá pudiera echar un vistazo a cuantas decisiones he de tomar en mi vida, pero sinceramente amiga, no creo ni un ápice en ellas.

¿Dónde está, en qué lugar se encuentra el momento en el que debes parar para dejar que tus deseos afloren? Tan cierto como que respiro es que voy de frente a por todo, a por mis sueños, pero… ¿Cómo saber si parar ahora de lucharte es lo adecuado? ¿Es que acaso te luché alguna vez? ¿Lo sentiste? ¿Sentiste cómo te colaste sin permiso en esos sueños por los que no sé si debería luchar?

Viajando hacia la cuna de la humanidad, así te imagino. Desnuda de todo y de todos. Despierta, alegre y risueña mientras absorbes como mil esponjas un saber que allí simplemente, debe poder respirarse.

Ocurra lo que ocurra, vire hacia donde vire este barquito pesquero en el que me enrolé hace tiempo… Namasté.

La lucha interna

Con las botas puestas

Con las botas puestas

Cómo desearía estar ahora mismo tumbado en aquella cama, de espaldas a ti, mientras aguardo a que termines de intentar sorprenderme. Mientras escucho – ¡No vayas a mirar! Y mi risa se mezcla con mi impaciencia, pero mi ser honesto y demasiado idiota, no me deja siquiera girar el cuello unos centímetros. Centímetros que me permitan espiarte mientras te das cuenta de que olvidaste el detalle de los zapatos, e improvisando te colocas las mismas botas de antes.

Cómo desearía no darme cuenta de que todo esto no se borra por mucho que lo intente. Por mucho que devore otros labios, o que me sumerja en cientos de cuerpos. No hay solución mi vida, todos son el tuyo. Todas son aquella sonrisa de niña coqueta y traviesa que me atravesaba cuando te volvías loca y me abrazabas con impaciencia.

No tengo dudas mi amor. Aquella bendita noche no se te calleron las botas, más bien todo lo contrario. Y ahí siguen puestas, sólo para mí.

Puede Ser by Coque Malla on Grooveshark

Estoy aquí

De mis sueños. Es de allí de donde no te mueves. Incansable, proyectas la misma película, cada noche, cada vez que cierro los ojos. Allí estás, desnuda como siempre me gustó tenerte. Vestida sólo con mi aliento y mis caricias. A veces sorprendida por mi impaciencia. Otras, pidiendo descanso por compasión.

Igual que no te rindes, y no marchas al cajón del olvido, igual me siento cada mañana en el mismo porche en el que me regalabas tu verdadera cara. Y no marcho yo tampoco, camino hacia adelante sabiéndote a mi lado. En cualquier recodo del camino, en el que pare a descansar podrás encontrarme. Con la misma sonrisa de incredulidad que aquella noche al recogerte.

Están intactos todos mis sueños. Todos esos besos que añoras y que no te atreves a reclamar como tuyos. Están aquí, para ti. Los he guardado por que sé que si no es en esta vida, serán tuyos en alguna de las siguientes.

Sin creer en verdades absolutas, enemigo de extremos y extremistas, soy yo hoy el que te extrema, el que te confiesa esta verdad sincera y absoluta. Viajaré mientras viva recorriendo el camino hacia ti. No importando los años que me lleve, ni las caricias que me encuentre.

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