
Como un sueño bello
Hoy desperté queriendo vivir en el sueño bello que acababa de visitarme. Eras tan bella, podría dibujar las líneas de tu cara sobre las cuerdas de mi guitarra. Estuviste a mi lado a cada paso de mi vida. En cada problema, en cada lloro o en cada despertar maravilloso, lleno de caricias e infinitas pasiones. Te miraba enamorado el primer día, el segundo, el tercero, y así me di cuenta de que, sin haberlo pretendido, mi corazón halló la solución al enigma. Fueron años de felicidad plena, años de miradas cómplices, de silencios compartidos y palabras llenas. Bastaba con mirarnos para cumplir nuestros deseos. Y es que no existían cristales que moldearan tu imagen, te veía más bella con cada caída del sol, con cada fuga de un segundo.
No sé si existes, no sé si vendrás en esta, o en otras vidas, pero lo que sí sé es que desde esta bendita noche te conozco, aun sin conocer tu rostro, tu pelo, tus manos o tu voz, si algún día el cielo me regala tu presencia, sabré inmediatamente que estás presente. Has dejado clavada en mi la sensación de tu energía, de tu ser, y aun no te he rozado, ni amado hasta la locura. Si algo puedo pedir en esta loca rueda de los días, ya lo pedí, y se concedió en un sueño maravilloso, esta pasada noche.