A pies juntillas
by Enrique
Darse por entero. En cuerpo y alma. Gozar cada segundo como si éste fuera irrepetible, como así es. Es una sensación de grandeza insuperable, sublime. Eres un héroe en cada momento, en cada bocanada de aire. Siendo capaz de hacer que el vello se ponga en pie con sólo pensar en rozar su piel. Qué sensación más maravillosa, qué utopía más mundana. Confieso sentir así a cada paso que doy, no cambiaré mientras me queden fuerzas para caminar. La vida me trajo detalles de este regalo divino, que terminé descubriendo hace hoy casi un año. Un año plagado del extremo más deseado por los mortales. Amar sin barreras, con las puertas abiertas de par en par para dejar entrar un torrente de colores a descubrir, un abanico infinito de sensaciones para experimentar.
Qué rápido se apaga la vela cuando el viento arrecia. Cuán fugaz pueden llegar a ser los momentos de grandeza. Por eso sé que sólo caminando en el mismo sentido seré capaz de entregar el alma de nuevo, como la entrego hoy, como la entregué ayer. Ya sólo asoman sonrisas a mi cara; del recuerdo nacieron todas estas cartas de navegación que hoy sigo, a pies juntillas.