Reniego

by Enrique

¡Basta!

¡Basta!

Ya no siento. Ya no padezco. Ya desisto de todo intento de calmar esta inmensa rabia que recorre mis venas. Si vas a regresar por las noches a machacar mi tranquilidad, limítate a clavarme directamente el tercer puñal y acaba con todo. Has conseguido que reniegue, que crea firmemente que fue un tremendo error saludarte de aquella manera en la que entonces era mi tranquila vida. Haces que me arrepienta de cada una de mis palabras en aquel escueto y sincero mensaje. Ni tan siquiera debí leer, ni responder, ni ver el amarillo aquel día.

Desaparece. Llévate todo, cada una de mis frases, de las tuyas. Pero no vuelvas en los brazos de la noche para atormentarme. Haz como si jamás hubiera aparecido en tu vida. Sigue como aquel día en el que levanté tus ánimos y no debí hacerlo. Hoy soy una milésima parte de lo que te ofrecí sin conocerte, una ridícula parte restante de este tormento. Deja en paz mis sueños, mi descanso, mi refugio, y corre a encontrar si puedes alguien que se acerque al menos a lo que yo pude amarte. Sólo con esa ínfima parte podrás ser feliz, sólo con acercarte.

Quiero tumbarme libre del miedo a encontrarte, desatado de toda angustia, del pesar inmenso que me causa encontrarte. Encontraré la forma, lo juro, pero no volverás a maltratarme.