Dime que me quieres,
dímelo por dios
aunque no lo sientas, aunque sea mentira
pero dímelo.
Dímelo bajito,
se te hará más fácil decírmelo así
y el te quiero tuyo será pa'mis penas
lo mismo que lluvia de mayo y abril,
ten misericordia de mi corazón.
Dime que me quieres, dime,
dime que me quieres
dímelo por dios.
Te quiero más que a mi vida,
te quiero más que a mis ojos
o más que al aire que respiro,
y más que a la madre mía.
Que se me paren los pulsos si te dejo de querer,
que las campanas me doblen si te falto alguna vez.
Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro compañera
no debía de quererte, yo no debía de quererte
y sin embargo te quiero.
Vino amargo que no da alegría,
aunque me emborrache no la puedo olvidar,
porque la recuerdo
dame, dame, dame vino amargo.
Que amargue, que amargue, que amargue
pa'quererla más.
Esta pena mia
me está apuñalando de noche y de día,
esta pena mía si me encuentro solo me da compañía.
Si ve que estoy triste se vuelve alegría,
si ve que me pierdo me sirve de guía
se que me atormenta y es una agonía
pero estoy contento, pero estoy contento con la pena mía.
Con la pena mia.

Conjeturas

Desde el infierno


Palabras de paso…

Hoy intentaré ser tan libre al menos como ayer. Retrocederé para coger el impulso y soltar la bocanada de aire que me sobra también de ayer. Es simple el querer disfrutar del lápiz cuando se dibujan pensamientos enclaustrados en la luz, en la llama del mechero. Ese que enciende ideas como cigarros, convertidos en palabras humeantes que rebosan de alegría y humildad.

Soy el pasajero que viene de frente a verte cada tarde como antaño, cuando me sentaba frente a los cristales de tu portal a esperar que saliese por la puerta tu sonrisa divina. Caminar, reír, bueno, sólo es un sueño, así que… ¡qué más da!, si cuando despierte las cuerdas seguirán oxidadas y medio partidas. Sordas del tiempo, sordas a todo lo que ocurre, a los gritos que claman por la victoria de alguien muerto. Podría ser yo, lo ignoro. Como también oculto las breves charlas matutinas con el recuerdo de tu boca, esa que me costó mucho, muchísimo reconocer.

He vuelto pero no estoy aquí. Es como si de mi dependiera la rectitud del horizonte, pero yo lo viera doblado. Es más, no sé si quiera si necesito verlo. Puede que baste con imaginarte allí, lejos bañada en él, que ya es mucho el lamento y poca la tranquilidad. Por esto únicamente quiero vagar y cargar con ellos, todos juntos obrarán en consecuencia y brotará como si nadie lo viese mi aliento de vida, el que supongo alzará mis pasos hacia el pronto reencuentro ¿quizás esta noche?

Cigarrillo