Llegada desde el sueño
Es difícil explicar esta sensación. Cuando el amor de uno, su corazón y su alma están encarados hacia una sola persona, resulta increíble, surrealista, asombroso, que uno despierte al alba con la sensación de haberte amado a ti por unas horas.
Sé que he estado contigo esta noche. Te he besado como lo hice antaño, te he hecho el amor y tú me lo hiciste a mí, mejorando todos nuestros pasionales encuentros ¿Has querido colarte en mi cabeza esta noche? Como buena bruja que te considero, veo en eso una de las posibilidades para encontrar la paz a esta incógnita revelde. Aun ahora, muchas horas después, no logro ubicarme en el día, no consigo razonar con nitidez. Sólo recuerdo, imagino, escudriñando en un sueño maravilloso, inesperado y violento, que me va a tener dudando durante estos próximos días.
Letra, E, de Enrique, de ensueño, de evocador, de envuelto en tus caricias. Letra V, de violencia pasional, de verso en tus palabras, de voraz en tus necesidades. Y letra A, de asombro, de arte en tu desnudo, de altura en mis orgasmos, de asueto al contemplar tu rostro, tranquilo y sonriente.
Si lo vuelves hacer, Eva, hazlo igual, y que yo nunca, jamás despierte.

Soñando







